No es tan bueno ser alguien frío como mucha gente cree. Es decir, a veces te apetece un abrazo, un abrazo de verdad, pero ni sabes como darlo ni nadie te lo da.
¿Sabe que usted es culpable de una de las crisis más importantes de mi vida?”. Preguntó: “¿Económicas?”, y todavía reía. Contesté: “No, sentimental”.